Un pueblo corrupto es el vivo reflejo de un gobierno corrupto. Tal es el caso de mi país, Cuba, del cual me he visto obligado a prescindir por motivos más allá de la economía y la falta de libertad en todo sentido. Hoy, viviendo en un exilio necesario en el cual me he despojado de las carencias básicas que me acompañaban en mi viaje cotidiano a través de las calles de la Habana camino a la Facultad de medicina, sufro por la impotencia que me invade como tormenta enquistada que se aferra a no olvidar todas las vicisitudes que como cubano común estuve sometido a vivir.
Hoy viviendo en un país con otra idiosincrasia bien marcada y costumbres opuestas a la nuestra, veo que no todo está perdido, y aunque el régimen totalitario impuesto en mi país de origen, dure otra década más, aún hay esperanzas de ver libre a una nación que a tenido como tabú lo que en la mayor parte del mundo se conoce por democracia. En Quito me he encontrado a varias personas curiosas y ansiosas por saber sobre mi país, y a otras que no dejan de asombrarme por las ideas erróneas incorporadas sobre el pseudoparaiso que tiene como imagen de propaganda el auto-proclamado Gobierno de Cuba. Algunos piensan que a los habitantes de la nación comunista se les ofrece toda la comida que necesitan de forma gratis mediante un sistema de repartición bien equitativo. Esto me hace pensar en que si el número de personas del mundo que creen sin duda alguna en está posibilidad, son suficientes, podrían ser susceptibles de adoptar a un futuro dictador que proponga un sistema socialista en cualquier nación, y estén dispuestos a tomar el riesgo con esa decisión llevándolos a cometer tan grave error. Tal es el caso que vive hoy Venezuela, donde sus habitantes están sufriendo luego de confiar en la doctrina comunista, que se les fue incorporando como una vía novedosa y revolucionaria de afrontar el mañana. Hoy ven los nocivos efectos que como cáncer metastizado se ha cobrado la vida de muchos jóvenes visionarios. También me he puesto a pensar que si yo nací en Cuba y fui de igual forma adoctrinado por el sistema de educación obligatorio en la isla creado por su dictador Supremo, como es posible que jóvenes de mi generación o próxima a ella, tengan una visión de la realidad cubana totalmente distorsionada y más asemejada a los miembros de una secta religiosa que no admite ninguna crítica en contra del líder o templo en que profesan o en lo que realmente creen que viven. Una de las preguntas que me han hecho es sobre como es posible que viva uno en Cuba si el salario de un profesional es a lo más de $20 al mes y un pantalón cuesta unos $35, lo que indica la lógica que es imposible subsistir con tan poco dinero y tan altos precios, pero hay una explicación, el cubano que vive en Cuba, vive de robarle al Gobierno, o como mejor se conoce "de la lucha" aunque este se hace de "la vista gorda" por la misma razón que aún siguen en el poder, no pueden "apretar mucho la soga". Una familia que controla y dispone del 100% de los recursos del país y obliga a un pueblo a vivir en la forma más precaria de vida civilizada ,es tan poderosa que tiene enorme influencia incluso en algunos no simpatizantes de su sistema, lo que no quita que mantengan el medio presente de que por métodos ilegales uno de sus habitantes o un pequeño grupo, consiga hacerse de un capital suficiente con el cual poder ser un rival al cual tener en cuenta, más aún si tienen ideas distintas a la ´´Biblia de Castro´´ por la que se rige el único partido que existe en Cuba gracias al cual se despliega todo el mecanismo de dominación gubernamental en la isla.